Valorar y confiar en el proceso y el tiempo
- Miji Velázquez

- hace 2 días
- 2 Min. de lectura
El tiempo como aliado, no enemigo
Bienvenidos a la temporada 9 de “Nuestro estilo de vida”. Para abrir este nuevo ciclo, quiero hablar de algo que me ha transformado en los últimos años: valorar y confiar en el proceso y el tiempo. Cuántas veces nos impacientamos, queremos resultados ya, y terminamos frustradas porque las cosas no salen como planeamos. Pero el tiempo no es un obstáculo: es un maestro. El proceso es ese espacio donde las semillas crecen, las heridas sanan y las lecciones se asientan. Vamos a reflexionar sobre esto, con estrategias y ejemplos de mi propia vida, para que lo apliques en la tuya.
Recuerdo cuando emigré. Pensaba que en unos meses todo estaría resuelto: un trabajo estable, los muchachos adaptados, todos felices. Pero el proceso tomó años. Hubo días de soledad, de dudas, de sentir que nada avanzaba. La psicología positiva, como explica Sonja Lyubomirsky, nos dice que confiar en el proceso reduce estrés y aumenta la resiliencia, porque nos enfocamos en el crecimiento, no en el control. El tiempo no corre en vano: moldea lo que somos.

El reto es grande. En un mundo de gratificación instantánea, un like inmediato, una entrega en 24 horas, valorar el proceso parece anticuado. Pero apresurar trae consecuencias: decisiones impulsivas, burnout, relaciones rotas. Ejemplo: cuando Eduardo empezó su doctorado, quería que todo fluyera rápido. Pero el tiempo le enseñó paciencia, y a mí, a soltar. Confiar en el proceso significa aceptar que no todo es lineal: hay curvas, paradas y retrocesos que son parte del aprendizaje.
Valorar y confiar en el proceso y el tiempo
La psicología positiva nos ofrece estrategias para cultivar esta confianza:
Practica la gratitud en el presente: Cada día, anota una cosa que el proceso te está dando ahora. Ejemplo: en mi emigración, el tiempo me dio la oportunidad de reconectar conmigo misma en lo simple, como caminar por Nueva York sin prisa. Esto libera dopamina y hace el camino más ligero.
Divide el proceso en pasos pequeños: No mires el final; enfócate en el próximo paso. Ejemplo: si estás en una crisis laboral, no pienses “necesito un nuevo trabajo ya”; di “hoy actualizo mi CV”. Estudios muestran que esto reduce ansiedad y genera momentum.
Celebra los avances, no solo el final: Reconoce lo que has crecido. Ejemplo: en mi libro, el proceso de escribir no fue rápido, pero cada capítulo terminado era una victoria. La celebración multiplica la motivación.
Usa el mindfulness para soltar el control: Respira y observa: “esto es lo que es ahora”. Ejemplo: cuando Samuel se fue a vivir solo, el tiempo me enseñó a confiar en su camino. Apps como Insight Timer ayudan con meditaciones guiadas.
Al final, valorar el proceso y confiar en el tiempo es un acto de fe en la vida. Como digo en mi libro “El arte de vivir: La alegría en los pequeños detalles”, el tiempo no se pierde: se invierte en quien seremos.
¿Qué proceso estás confiando hoy? Cuéntame en comentarios.
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